“En el imaginario de Podemos hay mucha referencia a los gobiernos progresistas de América Latina”

amador-savater-ffyh-2«Del 15M a Podemos: ¿cómo pensamos el cambio social en el neoliberalismo?” fue la charla que brindó en la FFyH, el lunes 29 de septiembre, el editor, periodista y activista social Amador Fernández- Savater. Aquí se refirió a la situación de España desde el 15 de mayo de 2011, cuando surge el “movimiento de los indignados”, hasta la creación en 2014 del partido político Podemos.

Amador Fernández- Savater va y viene entre el pensamiento crítico y la acción política, buscando siempre su encuentro. “Amador sabe combinar la intervención militante y el activismo social con el pensamiento crítico y eso tiene una serie de ramificaciones en muchas de las actividades que hace y ha tenido una intervención pública en España muy relevante, a partir de lo que pasó el 15 de mayo de 2011”, señala el decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, Diego Tatián, en su presentación.

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«Amador sabe combinar la intervención militante y el activismo social con el pensamiento crítico», destacó el decano de la FFyH, Diego Tatián.

El editor de Acuarela Libros y bloguero de eldiario.es ha participado en España activamente en diferentes movimientos y colectivos sociales. En la FFyH dio la charla «Del 15M a Podemos: ¿cómo pensamos el cambio social en el neoliberalismo?”, en la que se refirió a lo que está sucediendo en su país desde los movimientos espontáneos que surgieron el 15 de mayo de 2011 contra la crisis económica, los casos de corrupción de la política española y la reforma laboral de 2010, hasta la creación en 2014 del partido político Podemos. “Hay cosas que decirse entre España y el sur de América con respeto a esta cuestión de cómo salir del neoliberalismo y cómo se organizan esas resistencias. Hay resonancias y puntos de conversación entre las dos situaciones”, afirma.

También, a lo largo de su disertación, Fernández-Savater hizo referencias sobre algunos filósofos contemporáneos que les permitieron pensar las situaciones que se viven en España, como Jaques Ranciere, Michel Foucault y Antonio Gramsci. “La filosofía nos da muchas imágenes y herramientas para pensar políticamente lo que sucede. A estos filósofos hemos echado mano para intentar pensar que es lo que ha pasado, que nos estaba pasando y que se podría hacer”, dice.

A continuación, aseveró que desde 2011 se está viviendo en España “una aceleración histórica sin precedentes” y que se ve “un cambio en la totalidad de las reglas de juego”.

“Se están evaporando en España y en Europa cosas que dábamos por hechas: derechos, formas de vida, garantías o formas de gobierno, que son en las que hemos nacido. Vivimos un momento de aceleración del tiempo de destrucción del capitalismo que nos deja perplejos”, señala el activista, quien recalcó que si bien la crisis comienza en 2008, el primer desafío colectivo se puede ubicar en mayo de 2011 y que se trata de la ocupación de todas las plazas de España, en un proceso más o menos espontáneo, con características comunes. “En el medio hubo convocatorias de la izquierda tradicional y movimientos sociales que no tuvieron éxito. Es muy importante observar que el primer desafío lo convoca nadie: fue un gesto espontáneo, que tuvo propagación en las redes sociales. La izquierda organizada durante tres años había fracasado en sus intentos de movilizar a la gente contra la crisis. Sin embargo, un movimiento anómalo, extraño, sin convocatoria y anónimo es el que por primera vez plantea un desafío al estado de las cosas”.

La política de cualquiera

Entre las características del movimiento del 15M, Fernández-Savater indica en primer lugar el protagonismo en las plazas de “gente sin experiencias previas de politización”. “No es una convocatoria liderada ni protagonizada, ni habitada por militantes de partidos políticos o activistas de movimientos sociales”. Otra característica es la “mezcla de política y vida” en los campamentos. “Las plazas son un momento de alianza entre política (con asambleas o discusiones) y vida (campamentos, comida)”. De esta manera, el editor dice que el mejor término que define lo que sucede en las plazas es “la política de cualquiera”, ya que “las plazas se construyen como espacios materiales y simbólicos y se hace un esfuerzo por incluir a cualquier persona que esté indignada con la situación presente, sea cual sea su condición social o ideología. Se abre muchísimo el campo de interpelación. Cualquiera puede venir aquí, nos da lo mismo su ideología, lo que cuenta es lo que ponga aquí en el espacio para cambiar la situación. La ideología se la puede dejar en casa”. Por ese motivo, siempre se evitó el significante “izquierdas” y se rechaza el uso de banderas, que se sustituyen por símbolos que incluyan a toda la gente.

A partir de ese momento, explica Fernández-Savater, “la experiencia en las plazas se expande a otros lugares” y “cada recorte que hace el gobierno abre una nueva zona de lucha”. “Desde el primer momento se abre una discusión sobre qué significa y en qué consiste ganar para nosotros. Es una discusión muy fuerte que todavía nos acompaña hasta ahora”.

amador-savater-ffyh-1Entre los logros más importantes de este movimiento, entonces, destaca lo que sucedió con “el cambio de la relación con la realidad de un buen número de gente”. “Se está desintegrando la arquitectura política y la legitimidad de lo que se conoce como el régimen del 78, que se instaura en España saliendo del franquismo. El rey era intocable hace 5 años”. Así, se pone en cuestión la legitimidad de los partidos políticos, de la constitución y hasta el propio relato de la historia de España.

Otro resultado de esta situación fue la transformación que hubo en la autopercepción y en la sensibilidad común: “En lo que vemos y en lo que sentimos”, dice. Un ejemplo de esto son los desahucios. “Antes del 15M no se ven, ni se sienten ni se rechazan en la práctica. Hoy se sienten intolerables”. Tanto es así que muchos policías, jueces, bomberos y hasta cerrajeros se niegan a participar.

El surgimiento de Podemos

Después de tres años, apunta Fernández-Savater que el movimiento “toca un obstáculo duro” y entra en una especie de impasse, un momento de desorientación. “Hay dos factores que se pueden señalar: uno externo, que es lo que se llama el ‘techo de cristal’. Todos estos movimientos chocan contra un muro que no cede porque no hay cambios significativos en la orientación general de la política”. También hay un límite interno: “La dificultad para sostener o expandir esa política de cualquiera, que es exigente, que se hace con el cuerpo y que no se delega a otros. Sobre todo porque estamos en medio de una gran pobreza de referencias de tipo organizativas y expresivas. Hay un déficit de imaginación política. El resultado de todo esto es que se produjo en determinado momento un achicamiento de las prácticas políticas: cada vez menos y de menos gente, aunque el malestar general se mantenía igual”.

Entonces, sigue el invitado, “hay que ir mas lejos”. Hay que producir un “salto institucional” y “construir un tipo de dispositivo para entrar al parlamento”. Así surge “Podemos” en 2014, de manera casi espontánea. Se reconoce a sí mismo como un “partido no partido” y señalan que es un “instrumento de la ciudadanía para desalojar del poder a la oligarquía que tiene preso el parlamento y devolver las instituciones públicas a los ciudadanos”.

Por último, Fernández-Savater manifiesta que mucha gente ve con ilusión este partido-movimiento, en el cual “hay mucha referencia a los gobiernos progresistas de América latina en el imaginario de Podemos. Se entiende que en América latina ha habido una serie de gobiernos que han logrado cristalizar, concretar y culminar una serie de transformaciones sociales y culturales de hacer de ellas ley”. “Tenemos un año para ganar las elecciones y trasformar desde las instituciones el país”, concluye.

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